ANTECEDENTES
El Kaizen surgió en el
Japón como resultado de sus imperiosas necesidades de superarse a sí misma de
forma tal de poder alcanzar a las potencias industriales de occidente y así
ganar el sustento para una gran población que vive en un país de escaso tamaño y
recursos.
El método Kaizen surge
como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial.
El 14 de agosto de 1945
Japón acepta exigencias aliadas de rendición incondicional. El país se
encontraba entonces no solo acabado estructuralmente, ya que las industrias,
sobre todo las nuevas, atravesaban por serias dificultades debido a la falta de
inversión, materias primas entre otros, si no también moralmente lo que
acarreaba el bajo estimulo de la fuerza laboral.
Irónicamente el mismo
país que lanzo la bomba nuclear en Iroshima, Japón, fue el promotor de
reconstruir al derrotado territorio. El general Mac Arthur se encargo de
contactar varios expertos estadounidenses para que visitaran y asesoraran a los
japoneses en el surgimiento de la nación. Dentro de estos asesores se
encontraba el doctor W. Edwars Deming, quien al comienzo tenía como función
realizar un censo en dicho territorio, pero a lo largo del tiempo debido a sus
frecuentes visitas y su amistad con varios empresarios japoneses, comenzó a
realizar varias asesorías, y fue así que en los años setenta muchas
organizaciones japonesas acogieron los catorce puntos clave de Deming para la
gerencia, los cuales son hoy en día un instrumento de gran ayuda para el
desarrollo del Kaizen puesto que algunos de sus puntos hacen referencia a temas
como la búsqueda constante de los propósitos requeridos para el mejoramiento
continuo de los productos y servicios.
Hoy el mundo en su
conjunto tiene la necesidad imperiosa de mejorar día a día. La polución
ambiental, el continuo incremento de la población a nivel mundial y el
agotamiento de los recursos tradicionales más fácilmente explotables, hacen
necesaria la búsqueda de soluciones, las cuales solo podrán ser alcanzadas
mediante la mejora continua en el uso de los recursos en un mundo acostumbrado
al derroche y el despilfarro.

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