La filosofía Kaizen tiene como
objetivo la mejora de los procesos de producción a través de la
eliminación de las siete grandes causas de desperdicio: la sobre producción,
inventario, defectos, sobre procesos, esperas y movimientos innecesarios.
Dentro de la filosofía Kaizen pueden
distinguirse dos tipos de mejoras de procesos: las incrementales (Kaizen) y
las cuánticas (Kaikuka). Las mejoras
cuánticas involucran una
fuerte inversión de capital que genera un cambio de escala en la producción.
Mientras que las mejoras
continuas o incrementales, por el contrario, se producen en el día a día
del trabajo de los empleados.
Mediante la adopción de
una filosofía de mejora continua,
una organización puede incrementar notablemente la eficiencia de sus
procesos sin grandes inversiones monetarias.
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